16 reasons why you’re great and you deserve the best in life.

1. Sueñas que estás por casarte con otro tipo pero de la nada aparece Eddie Redmayne a pedirte que no lo hagas, con aparición especial de One Direction. (¿O era sólo Louis?).

2. Te tomas tan enserio a tus personajes que consultas con mil personas antes de tomar una decisión. 

3. Haces una sesión de fotos de tus libros para mostrarme todos los que tienes.

4. Asientes a la computadora cuando skypeamos, a pesar de que tú no tienes cámara.

5. Lees Anna and the French Kiss y no te enamoras de St. Clair: te identificas con él.

6. Respiras, comes, bebes, imaginas, sueñas, suspiras por, construyes, recreas, amas Narnia.

7. Dibujas a Enjolras y a Éponine sólo por mí.

8. Admites cuando tienes problemas y cuando eres lo suficientemente egocéntrica para no solucionarlos. 

9. Eres el Gavroche a mi Enjolras.

10. Estás es en ese afortunado club de personas que mueren lentamente cada que Aaron Tveit respira.

11. No temes soñar en grande (y créeme: grandes cosas vienen para aquellos que no temen soñar).

12. Me agradaste prácticamente a los diez segundos de hablar contigo.

13. Hay ocasiones en las que me dices: “¿Estás? Quiero hablar de cosas serias.” y terminamos hablando de playas que se tragan a bebés.

14. Le temes al mar que se come a los niños (completamente irracional, por cierto).

15. Podemos pasar horas peleando por cosas como “¡eres un feto!” “¡prefiero ser un feto que ser un dinosaurio!” y… bueno, tú sabes de lo que hablo, espermatozoide en busca de óvulo. 

16. Eres increíblemente talentosa, sensible y asombrosa.

 

Y sé que uso ese último término mucho, porque Dios santo, todo en éste mundo es asombroso y no, no bromeo. Sofía. Sofiale. Rose Lauper (por meses pensé que te llamabas así). Gav. Mi pedacito de enana, feliz cumpleaños. No todos los días se cumplen 16 años y (hold on to your pants, this is gonna get cheesy) hay algunas cosas que, como anciana de 18 años, tengo que decirte. 

 

Los 16 no es una edad en la que debas decidir qué quieres hacer de tu vida. Es la edad en la que debes tomar decisiones equivocadas (como querer estudiar Ingeniería geológica y luego darte cuenta que terminarás rodeada de constructores sudados en el rayo del sol por el resto de tus días), buscar oportunidades que no te servirán de nada en un futuro inmediato, enamorarte de personas que no te aman de vuelta, sentir tu corazón romperse por una, dos, tres y cuatro mil veces, hasta que aprenda a regenerarse de manera automática y renazca de las cenizas como el ave fénix. Es la edad de los sueños, la edad en la que todo es posible y el futuro es una puerta mágica llena de interminables oportunidades. Así que te lo resumiré en tres palabras:

  • Sueña. Cierra los ojos e imagina lo que será tu vida en unos años. Construye el mundo en el que tú quieres vivir y luego haz lo que sea necesario para llevarlo a la vida real. Pero aprende a diferenciar lo que esta en tu cabeza y lo que esta fuera de ella. Procura no perderte en tus sueños y vivir de ellos, keep your head in the clouds and your feet on the ground. Pero no tengas miedo, porque toda gran idea empezó como un sueño lejano.
  • Ama. Dile te amo al primer extraño que encuentres en la calle para familiarizarte con el rechazo que vivirás a lo largo de tu adolescencia y juventud. Porque el amor no es fácil a ésta edad (principalmente porque solemos confundir el amor con las hormonas), pero sí existe. Para mi, el enamorarme de alguien en realidad es enamorarme de la persona en la que me convierto cuando estoy a su lado. Así que cuando aprendas a amarte a ti misma por lo que realmente eres, encontrar a esa persona especial no será tan difícil. No temas entregar tu corazón, porque éste siempre regresará a ti para ser curado cuando alguien lo rompa. Preocúpate cuando alguien lo tome, porque entonces ya no habrá un camino de vuelta a tu pecho. «Amar es ponerse al cuello el nudo corredizo de la ilusión; adorar a alguien mientras pareces asfixiarte. Pero incluso el amor no correspondido, el amor fugaz, es mejor que nada.» (Susan Vreeland).
  • Cree. En ti, en Dios, en Aslan, en quien quieras. La escritura dice “Cree y serás salvo“, aplicándolo a otros aspectos: cree y serás salvo del miedo y la incertidumbre del no saber. ¿Y qué si terminas estudiando en una universidad que no es la que quieres? ¿Y qué si no eres increíblemente brillante como el tipo ese del que hablábamos la otra vez? Cree en ti y todo estará bien. Porque al final del día, yo lo entiendo de ésta manera: tener fe en Dios, es tener fe en ti mismo porque el Redentor vive en nuestro corazón. Así que, ¿de qué te preocupas? Mientras lo tengas a Él y a tus pensamientos, todo estará bien. No todo es fácil, Sof, pero eres tú la única que puede frenarse por miedos que al final del balance general terminarán siendo nimiedades. No temas enfrentarte a los retos, por más escabrosos que parezcan, eres una guerrera y no puedes darte por vencida. Sé la mejor para ti, no para el mundo. Deja que éste ruede, que ese es su trabajo.

 

Y no sé si estaré contigo el próximo año, no sé si estaré aquí, en otro país o en otro planeta, porque el futuro es incierto y sólo contamos con el hoy. Así que respira, Sof. Da gracias a Dios por el nuevo día y disfrútalo como si fuera el último porque no sabemos qué pueda pasar mañana. Vive los dieciséis sin miedo que son una edad hermosa y llena de magia. Pero no esperes que las experiencias inolvidables vengan a tocar a tu puerta, búscalas, créalas, moldealas a tu capricho y atesóralas en tu corazón porque al final del día, eso es lo único que te llevarás (y dejarás) cuando partas de éste mundo. Los momentos que construiste. Pero incluso si ya no estoy, espero que sepas que siempre te querré porque has sabido entrar a mi corazón de una manera muy especial en los pocos meses de hablar. (Also, aquí hay cinco libros que te ayudarán a superar obstáculos cuando creas que éstos están a punto de consumirte y yo no ande cerca para hablar al respecto).

  • La pasión de Artemisia » Susan Vreeland.
  • El mundo que respiro » Mario Benedetti.
  • The perks of being a wallflower » Stephen Chbosky.
  • La princesa que creía en los cuentos de hadas » Marcia Grad.
  • Momo » Michael Ende.

 

No hay problema que no tenga solución. No hay montaña que no se pueda escalar. No hay bote de helado que no se pueda terminar acompañado de una buena película. Nada dura para siempre, ni siquiera nosotros, así que aprovecha lo que tienes: el aquí y el ahora; y haz con ellos lo que se te pegue la gana. Es tu vida. Vívela.

 

«This one moment when you know you’re not a sad story. You are alive, and you stand up and see the lights on the buildings and everything that makes you wonder. And you’re listening to that song and that drive with the people you love most in this world. And in this moment I swear, we are infinite.»

 

As long as you believe in yourself, you’ll never be alone.

Happy Birthday, Sof. 

—I love you, little one. Ellie.

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