Generación Fifty Shades of get the hell out of here.

Desde hace casi dos décadas la juventud ha adoptado el hábito de la lectura gracias a las sagas que estén de moda. Por ejemplo, para los chicos de finales de los 90’s – inicios del 2000, Harry Potter es como la nueva biblia y todo lo que hay ahí es sabiduría pura. No lo voy a negar, a mi me fascina la saga, ya la leí dos veces y sigo llorando en todos los libros porque los feelings me abruman. Durante el final de los 2000 – inicios del 2010, Stephanie Meyer y su saga de vampiros princesas apuestos, amorosos, vegetarianos y prácticamente perfectos se apoderó de las taquillas de cine y las librerías de todas las ciudades. Por éstos años también se hicieron famosas sagas como Los Juegos del Hambre, Percy Jackson, The Mortal Instruments, etc etc. (Nótese que dije se hicieron famosos no dije que hubieran salido al mercado en éstas fechas precisamente).

Pero bueno, retrocediendo y pausando por un segundo en Twilight. A partir de éste fenómeno (si gustan llamarlo así), se desarrollaron muchas historias alternativas creadas por las fans (aka, fanfiction). Les ahorraré el resto y lo resumiré diciendo que Fifty Shades of Grey en realidad nació siendo un Twilight fanfiction. E. L. James no es la única autora que comenzó su carrera literaria como escritora de fanfiction, lo mismo pasó con Cassandra Clare (The Mortal Instruments) y muchas otras. Pero otra vez, retrocediendo y pausando en Twilight y Fifty Shades of Grey.

Es imposible no comparar éstas dos historias porque prácticamente tienen a los mismos personajes (tal vez les cambiaron los nombres, pero la personalidad es esencialmente la misma). Hay muchas cosas similares, así como muchas cosas diferentes entre ellas, pero de lo que yo realmente quiero hablar es de la influencia que va a causar sobre la generación 50 Shades of Grey. Mientras que los de la era Harry Potter crecieron queriendo ser magos y apuntando varitas tiradas en el jardín a sus amigos para después gritar algo como “¡expelliarmus!” o frustrándose porque la puerta no se abría por más “¡alohomora!” que gritaras, creo que fue una época bastante entretenida.

Luego vino Twilight. La mayoría de las chicas debatiéndose entre el Team Edward y el Team Jacob, incesantes peleas en las que “no, los hombres lobo son muuuuuuucho mejor que los vampiros“, y “¡un vampiro es mucho más cariñoso, mira a Edward!” mientras Bram Stoker se retorcía en su tumba, con miles de niñas pidiendo un Edward Cullen para navidad mientras que las adolescentes sólo pedían que Taylor Lautner jamás usara playera en las películas, aun fue una época bastante inocente, si pudiéramos llamarlo de esa manera. Stephanie Meyer sí cuidó mucho el hecho de que las relaciones sexuales eran mejor hasta que se compartían con la persona a la que realmente quisieras y más yadayada que muchas mamás no se preocupan por enseñar hoy en día. Hizo que volviéramos a soñar con chicos caballerosos y nos hicieran realmente creer que merecíamos uno. Y eso es lo realmente deberíamos rescatar de la saga.

(Y no me voy a meter con The mortal instruments ni The Hunger Games porque ahí ya mezclamos más política/religión y me prendo y neh, yo quería hacer ésta entrada más corta).

Pero luego llegó Fifty Shades of Grey. En resumen, una saga sobre una tipa que encuentra a un hombre completamente trastornado con necesidad de controlar todo, incluso sus relaciones sexuales y que voluntariamente se somete a todas las bizarras prácticas del sujeto éste, pensando que esta enamorada de él y que él cambiará para ella. No sé si al final sí logra cambiarlo porque cerré el libro a la mitad sabiendo que era la mayor porquería y seguía intentando entender cómo es que eso había logrado ser un best-seller.

Lo que más me preocupa es la generación que viene detrás de mí. Mis primas, mis sobrinas, todas las niñas que van a crecer pensando que el sexo sólo es una manera más de dar placer y no una consumación de amor entre dos personas que realmente se preocupan la una por la otra y que quieren llevar su relación a otro nivel. Sí, sé que el sexo vende pero ésto es una completa estupidez. Me pareció increíble leer algunas partes tan gráficas que rozan en lo grotesco, ¡y peor aún ver que hay personas que dicen que es una de las mejores sagas que han leído!

Yo sólo puedo rogar a los padres, hermanos, tíos, abuelos, que se esfuercen por explicar a las niñas que ellas deben buscar algo mucho mejor que Christian Grey. Que deben buscar a una persona que las quiera por quien son y no por lo que pueden ser bajo cadenas, esposas y Dios sabrá que otros artefactos de control. ¡Se trata de hacer el amor no revivir la Santa Inquisición! Expliquen a las niñas que nadie jamás debe moldear su voluntad a placer y que obligarlas a hacer algo que no quieran no es amor, es dominación. Que el amor lleve al sexo, señoritas, no el sexo al amor. Valórense un poco. 

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