The perks of not being a wallflower.

No soy directora de cine, pero debo suponer que las personas que hacen las películas, lo hacen para contar una historia; y a nosotros, los espectadores, no nos queda más que sentarnos frente a una pantalla por ¿una y media? ¿dos horas? hasta que todo el trabajo de muchos meses termina y empiezan esas letras en negro que a nadie (más que los que probablemente aparecen en ellas) le interesan. Es difícil ser un espectador, sólo que mucha gente no lo nota porque no se toman su papel enserio; pero parte de ser un espectador es captar lo que el director quiso transmitirnos, aunque cuando ésto no pasa preferimos culpar a la película y lo mal dirigida que estuvo.

En éste momento yo querría ir corriendo a la puerta de S. Chbosky, extender una mano y darle un abrazo porque Dios santo, hizo el mejor trabajo que alguien podría haber hecho. Él no sólo pensó la historia de Charlie, la escribió, le puso un soundtrack y la dirigió para que las palabras salieran de las hojas y se convirtieran en acciones que todos pudiéramos disfrutar viendo. Y de una hora treinta y ocho minutos de película, dos semanas de libro y un año de estarlo citando donde podía, ésto es lo que aprendí:

Esta bien ser quien soy. No porque la sociedad me acepte, sino porque yo me acepto a mi misma. Esta bien si las cosas no están saliendo bien para mi en éste momento, porque sé que algún día mejorarán si me esfuerzo lo suficiente. Sé que no importa de dónde vengo, si soy pobre, rica, mis papás pueden pagarme la universidad o la tengo que pagar por mi misma; porque lo que importa es a dónde quiero llegar. Soy la única persona que puede detenerme, así cómo la única persona que me puede impulsar hasta lograr lo que realmente quiero ser.

Los momentos son historias qué contar. Pero no puedo contar una historia si no la aliento a seguir y desarrollarse hasta que se convierta en un monstruo y alguien tenga que escribir sobre ella. La gente tiene que dejar de esperar que otra persona venga y revolucione su mundo, porque los únicos que pueden lograr eso son ellos mismos. Y cuando lo comprendan, sabrán que la felicidad no depende de otra persona; depende de lo que nosotros decidimos sentir sobre esa otra persona.

Soy infinita. Lo soy porque, a pesar de que mi paso por éste mundo tiene un principio y un fin, las historias, el amor y el conocimiento que yo pueda dejar a mis prójimos será eterno mientras la gente siga hablando de él. Ser infinito es más que tatuarse un ocho acostado en la muñeca, el cuello, el hombro o alguna otra parte que puedas fotografiarte para subir a weheartit. Es más que subirte a una camioneta y cantar con los brazos abiertos una canción de los noventas. Ser infinito es amar y ser amado. Repartir abrazos a todas las personas que, tal vez no lo merezcan, pero sí necesiten uno. Es mojarte los pies en el mar y sentir como las olas comienzan a llevarte mientras tú no quieres hacer nada por evitarlo. Es balbucear una canción en francés y sonreír al pensar en la persona que hace de tus días algo más interesante. Ser infinito es simplemente ser. Y eso es tan sencillo como respirar.

Aceptamos el amor que creemos merecer. Sí, pero el amor en una pareja se compone de dos, no de uno. Tal vez yo merezco un amor que me haga sentir bien, que consienta cada uno de mis caprichos y me llene de esos detalles que después de unos años rememoras y te llena el pecho de un calorcito de felicidad; pero no me sirve de nada tener ese amor si lo que doy a cambio son sólo palabras sin sentimiento. Así como tampoco merezco estar enamorada de un chico que no tiene interés en hacerme feliz y esperar a que el tipo se enamore y cumpla todas mis expectativas porque él en ningún momento tomó esa responsabilidad. Encontrar al amor de tu vida es como buscar una aguja en un pajar, pero de alguna manera, supongo que vale la pena intentar y errar y errar y errar hasta pincharte el dedo con la aguja correcta.

La universidad no es para conformistas. Ni siquiera lo voy a negar: estoy a aproximadamente tres meses de ir a aplicar a las universidades más importantes de mi país, y mientras todo el mundo asegura que pasaré, yo creo que no, porque no estoy segura de querer pasar. Pero esa es otra historia que desarrollaré mejor en otro post.

En éste momento, sólo sé que iré a dormir con los ojos hinchados de tanto llorar por todas las realidades que me supieron resumir en un solo largometraje. Larga vida a Stephen Chbosky y su maravillosa manera de contar historias que te cortan la respiración y te hacen suspirar (sí, al mismo tiempo) mientras me doy cuenta de que ésta es mi vida mientras sigo intentando averiguar cómo es que puedo estar feliz y triste al mismo tiempo.

Image

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s