De universidades y otros problemas existenciales.

Tengo miedo. Fue difícil siquiera dignarme a teclear esas diez letras (+ espacio y punto), pero es la verdad. Tengo miedo porque no sé qué carajo va a ser de mi futuro dentro de seis meses. Tengo miedo porque bien podría irme a otra ciudad y empezar mi juventud como un adulto parcialmente independiente, persiguiendo mis sueños; o bien podría quedarme en la ciudad en la que nací con la frustración de no haber salido cuando tenía la oportunidad, pero contenta porque mamá me sigue preparando el almuerzo todas las mañanas.

Tengo miedo porque ya no tengo el pretexto de que “mamá no quiere que me vaya de la ciudad”, siendo que ahora ella es la primera en asentir y decir “sí, probablemente se irá a la capital el próximo año”. Tengo miedo porque ahora la única persona que podría retenerme, soy yo misma. Tengo miedo porque no quiero fallar, pero tampoco estoy segura de querer irme de mi ciudad. Y es que, de por sí la universidad va a ser un graaaaaaaan cambio, ¿realmente quiero agregar a eso el hecho de que me iré a vivir a una ciudad que no conozco, sin mis papás apoyándome en todo momento?

Pero por otra parte sé que el proceso de adaptación sólo dura, ¿qué? ¿un año a lo mucho?, lo cual me dejaría otros tres años para disfrutar mi independencia y mi universidad sobremanera. ¿Realmente quiero quedarme en ésta ciudad con la misma gente que he visto por los últimos diecisiete años, con las mismas calles y los mismos medios de transporte que ya conozco tan bien? Siempre me he quejado de que mis compañeros son unos conformistas que no buscan ampliar sus horizontes, pero heme aquí en el momento más importante de toda mi preparatoria, con los nervios de punta y el miedo irracional que podría evitar que siquiera lo intentara.

Y luego estudiar es otra cosa aparte. ¡NO SÉ ESTUDIAR! Me vale si suena engreído o estúpido: no – sé – estudiar. Nunca he tenido la jodida necesidad. De alguna manera cuando veo los exámenes todas las cosas vienen a mi porque sí las sé, o puedo reprobar un examen pero sé que en todo lo demás saldré bien y mi calificación es asombrosa. (Y cuando digo reprobar me refiero a un 7 máximo). Y ahora tengo dos ENORMES guías universitarias que sólo me ven desde mi librero con una estúpida sonrisa que grita: “já, dijiste que empezarías a estudiarnos desde el año pasado, el tiempo sigue corriendo y cuando menos te des cuenta faltará una semana para el examen y no habrás estudiado nada”. ¿Por qué quiero entrar a la oh, fabulosa y autónoma universidad nacional si su examen esta repleto de teoría fea y aburrida? Ah, sí, porque quiero ser alguien en la vida y no quedarme trabajando en mi ciudad que por muy hermosa que sea, no puede depender solamente del turismo.

Y ni siquiera me hagan comenzar con las carreras. Mi indecisión es tal que dejaré que mis exámenes decidan por mi: actuaría si quedo en la unam (yay, Ellie, dedicarás cuatro años y medio de tu vida a muchos muchos muchos números que ni siquiera te gustan taaaaaanto pero en los que eres buena sólo para poder obtener un buen trabajo marca wall street que te deje vivir cómodamente por el resto de tus años y probablemente enseñar matemáticas en tus older years); economía si quedo en el ipn o la uam (la carrera que te apasiona y que te encantaría llevar, pero en la que sabes que no hay futuro a menos que seas la hija, sobrina o amante de un jodido político que te meta en el negocio y te asegure un buen lugar; y es decir, vamos, sabes que los puestos en política son efímeros si no tienes los suficientes contactos y ya sabes lo que le pasó a ykw y srsly, Ellie? that’s what you want?), o derecho si no paso en ninguna de las otras U’s y me tengo que quedar en mi ciudad (si tuviera un peso por toda la gente que me dice que seré una buena abogada, se lo aventaría en la cabeza con la esperanza de que penetre el cráneo y los haga morir al instante porque ya no sé cómo explicar que la abogacía no es mi vocación y sólo lo haría porque es la única facultad decente en esa universidad/podría conseguir la beca unam/aun tengo la esperanza de irme de intercambio a otro lugar/los abogados se ven awesome en corte/tengo voz para alegar y ganar casos).

Así que mi vida es un desastre, por si les hacía falta saberlo. Pero hey, al menos es bueno sacarlo todo de mi pecho.

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