You’re searching for something I know won’t make you happy.

Hasta hace unos días estaba completamente convencida de que tú y yo llegaríamos a algún lugar si me esforzaba lo suficiente. Luego me di cuenta de que eso jamás podría suceder porque estábamos en diferentes puntos de nuestra vida. Lo cual es bastante estúpido porque no es como si nuestra diferencia de edad fuera de diez años. Sólo son dos. Incluso vamos al mismo instituto. Dos años. Prácticamente nada. Pero entonces te escuché hablar.

Te escuché regodearte de tus dos grandes experiencias con tus dos asombrosas, sexys, pero no lo suficientemente importantes como para guardarte los detalles, ex novias; mientras mi mejor amigo sólo me alzaba las cejas en un silencioso «te lo dije». Y ¿sabes qué? Esta bien. Es completamente normal y si soporté a más de diez idiotas regodeándose por lo mismo hace dos años, creo que podré soportarte a ti. Pero no como lo había pensado hace unos días.

No quiero ser una más en tu lista dentro de unos meses, porque bueno, me aprecio lo suficiente para evitarlo.

Así que suerte con tus grandes metas en ésta etapa de tu vida. Suerte impresionando a los chicos mayores que sólo asienten con aburrimiento pensando que ellos ya pasaron por todo lo que tú estas pasando. Suerte invirtiendo horas y horas de tu día en el gimnasio para lucir un buen cuerpo que sólo demostrará el vacío en tu cerebro. Suerte con las cervezas y las fiestas y el «no, no fumo» para tener un cigarrillo entre tus dedos tres o cuatro horas después.

Yo, por mi parte, seguiré teniendo esa «vida aburrida» como la denominaste tú después de preguntar «qué cosas emocionantes has hecho» y yo no tener una historia de cómo había sido perseguida en la calle o despertado al día siguiente sin saber dónde me encontraba. Supongo que no soy tan interesante como el resto de tus amigos que a los diecisiete ya han sido arrestados al menos una vez. Totalmente mi culpa.

En parte disculpa si ahora prefiero ignorar los sentimientos que vienen a mi cuando me abrazas y con una mano cubres el sol que pega sobre mi rostro o cómo decides cargar mi mochila después de que lo pido por favor y mi cara esta toda roja por el sudor y el esfuerzo físico del entrenamiento. Perdón si sólo digo «gracias» y ya no sonrío cuando tienes atenciones conmigo o cómo soy la primera que desvía la mirada cuando nada más nos quedamos tú y yo y decides ver directo a mis ojos. Lo siento, enserio, diría que no es mi intención, pero honestamente sí lo es.

Espero te des cuenta de que todas esas cosas superficiales no definen tu carácter o tu personalidad y que los chicos que dicen ser tus amigos ahorita no te van a durar para toda la vida. Y espero que sea pronto. Mientras tanto me seguiré esforzando por verte como un hermano menor y no como el tipo que me gusta(ba). Soy buena superando cosas sin futuro. Dios sabe que he tenido que hacerlo más de una vez.

Porque si estas buscando popularidad y aceptación, créeme que esa llegará sola en cuanto te aceptes a ti mismo y tengas una mejor razón por la cual vivir que no incluya el caerle bien a la gente que te olvidará dentro de cinco o diez años. Espero tengas una buena vida, pequeño.

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