Mi relación con Dios es entre él y yo.

A últimas fechas mis maestros han decidido que el artículo III constitucional no es lo suficientemente bueno como para acatarlo y honestamente, ya estoy harta. Cuando mis compañeros cercanos me dijeron que “hey, ¿ya supiste que eso de que haya venido el Papa sólo lo hicieron para que la religión se volviera a impartir en las escuelas?”, yo fui de las que dijo: “no, no ver hasta creer”, y agregué una de esas sonrisas confiadas que en éste momento han desaparecido de mi rostro.

Y es que honestamente, si quisiera que me enseñaran a rezar al inicio de cada clase estaría en un colegio de monjas y no en un bachillerato técnico. Estoy en esa escuela para que me impartan las materias de un bachiller y aparte me preparen para tener un título de técnico en Administración de Empresas, no para que me pregunten si estoy lista para recibir a Jesús en mi corazón.

Yo soy cristiana, sí; y no, no me avergüenzo en decirlo porque sólo Dios sabe lo bien que me ha hecho el poder confiar en él como ser superior; pero no estoy de acuerdo en que vuelvan a mezclar religión y escuela porque como alguien me quiera decir en qué creer y qué no, habrá problemas. Yo no soy la mejor cristiana y probablemente nunca lo sea. (Ajá, sólo quería dejar ese punto en claro), pero no voy a permitir que un maestro me pastoreé en clases de Contabilidad en lugar de estarme enseñando los estatutos a seguir cuando he de dar de alta a una persona física en Hacienda.

Una cosa fue hacer una oración al inicio de los cursos con un maestro de Gestión de Créditos y tensar la mandíbula con tranquilidad porque no estabas de acuerdo pero “hey, seguramente sólo será una clase, nada de qué alarmarse”. Pero otra completamente distinta es que un maestro de Administración nos haga escribirle una carta a Dios y entregársela a él para que la lea y la meta a nuestro expediente. ¿Honestamente? No la hice, porque mi mamá no me dejo escribir a la mitad de un papel “la educación en México es gratuita, laica y obligatoria” temiendo que me suspendieran o algo similar.

Y es que si vas a hablar de religión, al menos ten la decencia de aceptarlo y no encoger los hombros con una mirada inocente cuando yo pregunto: ¿maestro, es que la escuela no es laica?, respondiendo con un: ¡yo no estoy hablando de religión, sólo estoy comentando que Dios ha obrado maravillas en mi vida! Ya, y yo no soy mexicana, sólo nací en México.

Así que no, profesor, no voy a hacer una carta para hablar con usted lo que tenga que hablar con el Señor. Si quiero comunicarme con él, me pongo de rodillas y elevo una oración. Porque para evangelizar primero hay que ser un cristiano/católico/testigo de Jehová/mormón completo, y déjeme decirle que usted no lo es. Y yo no soy nadie para juzgar, pero usted no es nadie para ocupar un lugar que no le corresponde, así que supongo que estamos a mano, ¿qué no?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s