If every single word I wrote to you could take your breath away, I’d write it all.

«and it’s over, but I’m going under.»

Me gustaría tener un final que contar. Me gustaría poder recordar todas las cosas que no pretendo olvidar y decir tu nombre entre suspiros que no deberían existir. Me gustaría fruncir el ceño mientras mis dedos recorren tus facciones en esa foto robada, esa que no debería estar entre mis manos (acunada a mi pecho, cerca de mi corazón). Me gustaría desear tenerte de nuevo y al mismo tiempo querer alejarte porque el dolor es mayor que cualquier tipo de amor que pudiera haber sentido hacia ti. Me gustaría tener un final que contar y que de título llevara tu nombre.

 

 

«i’m falling for your eyes, but they don’t know me yet.»

Quisiera poder enamorarme de esos ojos que miran a la distancia en un pensamiento tan silencioso, que a mi no me llegan ni los ecos. Quisiera poder sentir esas mariposas que se sienten pero no se admiten porque, ay Dios, qué pena que él sepa que lo amo en silencio. Quisiera poder quererte en una distancia inexistente que se resume a una imagen tuya llevando mi vida a un futuro incierto. Quisiera poder decir todas esas cosas que dicen los enamorados cuando se miran a los ojos y se hacen promesas que no planean cumplir, pero que suenan tan bonitas y apropiadas en ese momento, que es necesario decirlas. Quisiera tantas cosas, pero lamentablemente, tú no eres una de ellas.

 

 

«never said we’d be friends, trying to keep myself away from you, cause you’re bad, bad news.»

Destino, tú y yo somos tan buenos amigos, que los ‘usted‘ y las pláticas formales salen sobrando. Aunque debo decir que nuestra relación es una de esas injusticias de la vida que no tienen ni madre ni nombre y me frustra un poco no poder remediarlo. Porque vamos, tú conoces todo de mi; mis a qué hora, mis cuándo, mis dónde y con quién; mis ya casi, mis sí se pudo y mis suerte para la próxima, no dejes de intentar. Pero yo no sé nada de ti. No sé ni tus horas, ni tus cuando, ni tus donde y los con quién. No sé si será o si no se podrá, no conozco mi suerte, porque vamos, ni siquiera te conozco a ti. Pero supongo que ésta relación es una de esas amistades ciegas que sólo se ven con el paso del tiempo. Algo parecido a mi relación con Dios, ¿sabes? No lo veo, pero sé que está ahí. Lo siento, pero no sé si él puede sentirme a mi. Y no me queda más que permanecer con las manos tras la espalda y sonreír tranquilamente, confiando en ti mi vida, porque pues, ¿qué puedo hacer yo al respecto?

 

 

«just a spend an evening with me, just a lazy evening then you could be leaving or we could stay and talk until three.»

No te pido que te quedes porque sería forzar a tu conciencia a formular el pensamiento. Y sé que eso ni siquiera tiene sentido, pero ¿podrías pensarlo por ti mismo? No es insulto, hombre, ni siquiera es regaño. Es una de esas peticiones que se pintan de cordura y rudeza porque mi locura y necesidad se escurren por las palabras y tengo miedo de que las atrapes y nunca las dejes ir. No te pido que te quedes porque sería forzar mi esperanza a que emerja de su oscuridad y si te soy honesta, esta bastante cómoda allá abajo. No te pido que te quedes, porque no quiero que lo hagas. Pero si tú quieres, adelante, hay espacio de sobra en mi sofá. ¿Puedo ofrecerte algo de tomar?

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