Nothing’s fine, I’m torn.

«Podría escribir los versos más tristes ésta noche…» pero las palabras ya no me pertenecen. ¿Es que alguna vez lo hicieron?

A veces te extraño. A veces te pienso entre las olas de un mar infinito que me mira desde lejos. A veces quiero estar contigo, a veces no. A veces te imagino con tu lento andar y tu mirada carcomiendo mi alma a la distancia. Si tu amor no hubiera sido proporcional al daño que me provocabas, habría podido amarte para siempre. Es una lástima que el para siempre sea una promesa sin cumplir. Palabras vacías, vanas, nulas, tontas y un poco infantiles.

«Ya no lo quiero, es cierto, pero cuánto lo quise.»

A veces duelen, ¿te lo había dicho? Cuando mis dedos se encuentran por accidente con los hematomas marcando mi piel, pienso en ti, en tu mirada perdida y la furia en tus palabras. Entonces sonrío, porque incluso un poco de ese amor, ese recuerdo, esa añoranza, es mejor que no sentir nada. Nunca me explicaste por qué lo hacías. En parte fue mi culpa por nunca habértelo preguntado. La psicóloga me reprendería si supiera que aun en mi mente me culpo de algunas cosas. Pero es que no es justo que tú siempre acabes como el villano en una historia sin héroe que salve el día.

A veces te extraño. A veces no. La mayor parte de las veces, simplemente no se qué sentir. Pero te siento a ti en cada centímetro de mi piel como un recuerdo del dolor que se fue junto a tu sombra, y vuelvo a sonreír.

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