Volátil.

«—Me encantaría verte enamorada. Te verías muy diferente.

No sé, Karen, no me gustaría estar enamorada a ésta edad.

—¡Pero tendrías novio! Acción y así.

—¿Y para qué quiero acción?

Larga mirada. Ojos entrecerrados. Comienza reír, niega con la cabeza y me mira por entre los dedos cubriendo su rostro.

—A veces siento que no eres niña.

—¿Cómo “no soy niña”? ¿En género, edad, madurez, o de qué hablas?

—¡En hormonas!

—¿Solo porque no quiero fajar con un wey y hacerlo mi novio?

—No, porque a ti el amor no te afecta. Hace una semana te sentías triste por tu ex, hace dos semanas estabas pensando en el chico con el que empezaste a salir pero que terminaron siendo amigos. Ayer estabas emocionada por ese chico de la guitarra. ¡Y hoy estás como si nada!

—Las relaciones me provocan estrés.

—No se supone que sea así.

—Nada es como se supone que debe ser.

—Cuando encuentres al verdadero amor te va a pegar duro. De mi te acuerdas.»

;-;-;-;

Los sentimientos amorosos en mi vida son efímeros y volátiles. No lo negaré, porque… bueno, porque no quiero. Es extraño que ésto suceda, porque por primera vez en mi vida me doy cuenta que el romance y el amor son dos cosas completamente separadas. Creo que debería hacer una estatua a Karen por la conversación que tuvimos hace unas horas.

A mi parecer, el romance es todo lo cliché. Desde los dulces en forma de corazón que se regalan a las niñas en los pasillos de la escuela, hasta los mensajes de “buenas noches, amor, sueña conmigo que yo soñaré contigo” y “buenos días, corazón, espero tengas un excelente día”. Romance son las rosas y las canciones cantadas al oído. Todo eso que Hollywood nos vende en forma de películas e ilusiones pasajeras.

Pero amor es una cosa completamente diferente. Es encontrar dulzura en un roce de nuestros dedos, cerrar los ojos ante un beso sobre la mejilla y mirar al otro lado de la sala para encontrar los ojos de la persona amada. Es solo sentarte a hablar con él o ella, sin importar el tema a tratar, o jugar gato por horas solo para escuchar sus risas o sus quejas al ver quién ha ganado la partida. Es simplemente estar juntos.

Creo que yo estuve enamorada. ¿Pero cómo, si lo extraño por momentos y lo olvido por meses? Me gusta pensar que no ha llegado la persona de la cual me enamore por completo y que cuando llegue no me estresaré al pensar que podría llamarme, ni me aburriré mientras me cuanta su día, ni sentiré la necesidad de abrir los ojos mientras nos besamos para asegurarme de que nadie nos esté viendo.

Mientras tanto, seguiré enamorada de una persona diferente al día, sin admitir mi apego al único constante. Al que le sonrío como amigo en camuflaje de algo más.

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